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ETT y cesión ilegal.

Si un encuestador nos parara por la calle y nos preguntara cual es la principal característica del mercado laboral español, creo que no me equivoco al afirmar que muchos contestaríamos la temporalidad, situación que en buena medida tiene su explicación en el auge de las Empresas de Trabajo Temporal y los  Contratos de Puesta a Disposición.

Sin ánimo de alagarme demasiado, me limitaré a decir que el Contrato de Puesta a Disposición es el que se concierta entre un trabajador y una Empresa de Trabajo Temporal, la cual a su vez, cederá ese trabajador a otra empresa, denominada usuaria. En este sentido, el Contrato de Puesta a Disposición es la única excepción a la regla general de prohibición de cesión de mano de obra recogida en el artículo 43 del Estatuto de los Trabajadores. Ahora bien, para que la formalización de este contrato sea válida es preciso que responda a las necesidades previstas en el artículo 15 del ET para acudir a la contratación temporal, (contrato por obra, eventual o de interinidad).

Pero, ¿qué sucede cuando se ha acudido a la modalidad del contrato de puesta a disposición para cubrir necesidades permanentes de la empresa?, o bien, ¿Cuales son las consecuencias de no respetar los requisitos exigidos por la ley y la jurisprudencia para acudir a contratos de carácter temporal?. En estos casos las consecuencias son claras, nos encontraríamos ante un fraude de ley en la contratación, fraude, y aquí viene lo relevante, que implicaría que el contrato no obedecía a causas reales, lo cual destruiría la presunción de legalidad de la cesión de mano de obra. Ello supondría la puesta en escena el artículo 43 del Estatuto de los Trabajadores y la certificación de la existencia de una cesión ilegal de trabajadores.

Las consecuencias que se derivan de todo ello es que al trabajador, en caso de demandar esta situación y ser estimada su reclamación,  se le reconocería, a su elección, la condición de fijo en cualquiera de las empresas que hayan participado en el tráfico prohibido de mano de obra, ya sea la de Trabajo Temporal ao la usuaria, y del mismo modo, en caso de fin de contrato, podría declararse la improcedencia del despido, o incluso la nulidad, con todas las consecuencias derivadas de esta situación. Así lo viene manifestando reiteradamente la jurisprudencia del Tribunal Supremo, como por ejemplo en su sentencia de la Sala de lo Social de 19 de febrero del año 2009.

Ya conocemos las consecuencias de una cesión ilegal en el contrato de puesta a disposición. En manos de las partes se encuentra la posibilidad de evitarlas.

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About Fabián Valero Moldes

Fabián Valero Moldes (Vigo, 1975). Soy Licenciado en Derecho y abogado en ejercicio desde el año 2006. Me dedico a la abogacía y la consultoría, y soy especialista en Derecho del Trabajo, Seguridad Social y personal al servicio de las Administraciones Públicas. Colaboro con el Departamento de Derecho del Trabajo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y del Trabajo de la Universidad de Vigo, pero también con medios de prensa nacionales y autonómicos y con editoriales especializadas como Francis Lefevre. Creo y defiendo que la Justicia es uno de los derechos fundamentales más importantes del ser humano. Si quieres localizarme escríbeme un email: fvalero@nexolaboral.com

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