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El fraude laboral de la figura del falso autónomo

Uno de los hechos más relevantes que ha traído consigo la crisis laboral que estamos padeciendo es la intensa destrucción de contratos indefinidos de trabajadores por cuenta ajena, así como al mismo tiempo, una notable incremento en el número de personas que deciden darse de alta como trabajadores por cuenta propia o autónomos. El problema surge del hecho de que muchos de estos trabajadores por cuenta propia son en el fondo falsos autónomos, al encontrarse ligados a empresas con las cuales mantienen una relación de clara subordinación y dependencia. El objeto de este artículo es poner algo de luz sobre el trabajo autónomo y sus limitaciones, para evitar con ello que empresas y trabajadores pueden incurrir en fraude a la hora de acudir a este mecanismo de prestación de servicios. 

Para ello debemos partir de la distinción legal entre el trabajador por cuenta ajena, que viene recogida en los artículos 1.1. y 8.1. del Estatuto de los Trabajadores, y la definición del trabajador por cuenta propia o autónomo, que viene consagrada en el los artículos 1 y 2 de la Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del Trabajo Autónomo. Así, el Estatuto de los Trabajadores define al empleado por cuenta ajena como aquel que, voluntariamente, presta sus servicios retribuidos por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, física o jurídica, denominada empleador o empresario. Por su parte, el artículo 1 del Estatuto del Trabajador Autónomo incluye dentro de este ámbito a las personas físicas que realicen de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, den o no ocupación a trabajadores por cuenta ajena.

Tres son los elementos clave, por tanto, para determinar si un empleado debe ser integrado dentro del régimen general de la Seguridad Social o del régimen especial de Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos: La ajenidad, la dependencia y la existencia de una retribución por la prestación del servicio. Concretando un poco más:

La ajenidad, que supone que los frutos del trabajo se transfieren al empresario, que a su vez asume la obligación de pagar el salario con independencia de la obtención de beneficios.

La dependencia, que supone que los trabajos se prestan dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, sin que ello tenga que suponer necesariamente el sometimiento a una jornada laboral.

La retribución percibida por la prestación de servicios, especialmente cuando la misma tiene el carácter de fija y periódica.

Ahora bien, ¿cómo detectar la concurrencia de estos elementos para saber si nos encontramos ante un contrato por cuenta ajena a ante un trabajador autónomo?

Pues por lo que respecta a la ajenidad, constituye un indicio de la existencia de un falso autónomo cuando los frutos del trabajo recaen directamente sobre la empresa que ha solicitado el servicio al trabajador autónomo y no sobre este, o cuando es la propia empresa la que hace llegar el producto o servicio al cliente. Es decir, es la empresa la que se queda con las ganancias derivadas de la labor del trabajador autónomo.

En cuanto a la dependencia, son notas características de esta que el autónomo se encuentre incluido dentro del organigrama de la empresa, y a tal efecto consta en su página web, tarjetas de presentación, mail corporativo etc. También es una nota de dependencia que el autónomo tenga que seguir las instrucciones emanadas de la empresa, sin capacidad para autoorganizarse en la planificación de su trabajo, o bien que tenga que seguir la metodología de trabajo de la empresa que ha contratado sus servicios. También es otro indicio de dependencia que el autónomo carezca de capacidad para subcontratar su trabajo a terceros, debiendo prestar sus servicios para TYC de forma personal y directa. Por último también hablamos de dependencia cuando los medios de producción empleados por el autónomo son propiedad de la empresa y no de este, como por ejemplo ordenadores, material de oficina, teléfonos móviles, vehículos, etc.

Por último, la percepción de una retribución mensual fija y periódica, con independencia del trabajo desempeñado cada mes, e incluso durante periodos de vacaciones o descanso, constituye una clara evidencia de la existencia de un falso autónomo, y por tanto de un fraude que oculta la existencia de una relación laboral ordinaria por cuenta ajena.

La presencia de alguna de estas circunstancias en la relación mercantil que tenga una empresa con un autónomo, podría ser suficiente para que cualquier Juzgado de lo Social considere que nos encontramos ante una relación laboral encubierta y, por tanto, ante un fraude de ley que suponga declarar a este trabajador autónomo como trabajador indefinido de la empresa.

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About Fabián Valero Moldes

Fabián Valero Moldes (Vigo, 1975). Soy Licenciado en Derecho y abogado en ejercicio desde el año 2006. Me dedico a la abogacía y la consultoría, y soy especialista en Derecho del Trabajo, Seguridad Social y personal al servicio de las Administraciones Públicas. Colaboro con el Departamento de Derecho del Trabajo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y del Trabajo de la Universidad de Vigo, pero también con medios de prensa nacionales y autonómicos y con editoriales especializadas como Francis Lefevre. Creo y defiendo que la Justicia es uno de los derechos fundamentales más importantes del ser humano. Si quieres localizarme escríbeme un email: fvalero@nexolaboral.com

4 Thoughts on “El fraude laboral de la figura del falso autónomo

  1. He leido tu articulo y me parece muy interesante. Podrias decirme si existe relación con la figura del “autonomo dependiente” que sería aquel, que factura más de un 70% a la misma empresa, corrígeme si me equivoco.
    Gracias por adelantado.

    • Buenos días. El TRADE en la mayoría de las ocasiones oculta la existencia de una relación laboral encubierta. El hecho de facturar prácticamente a un único cliente ya hace pensar en que realmente no existe una relación propia de un trabajador autónomo. Saludos

  2. Fernando R. Valor on 01/11/2014 at 16:18 said:

    Enhorabuena por el articulo, del cual te planteo la siguiente duda: se mantendria estos criterios de ajeneidad y dependencia, cuando el autonomo le presta sus servicios a traves de una sociedad limitada de la cual es el socio y addor unico?
    Gracias de antemano

    • Mientras los frutos del trabajo sean para la otra empresa, exista una retribución fija y periódica y quien organice el trabajo sea la otra sociedad, no veo por qué no. Considero que utilizar a otra Sociedad cuando el trabajo es personal y directo no sería más que una pantalla para ocultar una relación laboral encubierta. Saludos cordiales

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