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El Supremo declara que la relación de los tertulianos periodísticos es laboral

Sin duda una de las profesiones más afectadas por la crisis económica y laboral en la que nos encontramos es el periodismo. Becarios, falsos autónomos u ofertas de empleo que exigen una inversión al propio periodista para poder trabajar son solo algunos de los ejemplos de los abusos laborales que se están consolidando respecto de estos profesionales. Otro ejemplo lo encontramos en los periodistas que participan de forma continuada y periódica en tertulias de radio o televisión, pero que sin embargo son contratados mercantilmente por estos medios de comunicación con el fin de evitar asumir los costes de una relación laboral ordinaria.

Esta última situación ha sido precisamente abordada por la Sala de lo Social del Tribunal Supremo en su sentencia de 19 de febrero de 2014, dictada en Sala General, lo cual pone de manifiesto el interés del Tribunal Supremo por resolver cualquier duda sobre su posición al respecto. La sentencia analiza el despido del periodista Carlos Carnicero por parte de la Cadena Ser, y en ella se recoge como hecho probado que el trabajador prestaba servicios como colaborador en diversos programas de la Cadena Ser desde el 4 de septiembre del año 1994. Los programas en los que intervino eran: Hora 25, La Ventana y La Ventana de Verano. La retribución de este periodista se efectuaba a través de facturas, en número de doce al año, pues la relación que unía a ambas partes era mercantil y no laboral. La cuestión que se plantea ante el Tribunal Supremo es, en definitiva, la de determinar si la relación de Carlos Carnicero era efectivamente una relación de carácter mercantil o, si por el contrario, nos encontraríamos ante una relación laboral, con las características propias de amenidad y dependencia, lo cual determinaría el carácter fraudulento de la relación que la Cadena Ser imponía a este periodista.

La Sala de lo Social del Tribunal Supremo comienza su análisis reconociendo que la figura del colaborador periodístico se sitúa en una zona fronteriza del derecho, señalando a continuación que se debe diferenciar  al colaborador cuya actividad principal o única, o bien por la que sea conocido socialmente, es la de periodista, de aquel otro colaborador que es una persona que tiene su profesión principal fuera del mundo mediático,  como un profesor de Universidad o un político en activo. En el primer supuesto se puede dar la existencia de una relación laboral entre el colaborador y el medio, circunstancia que sin embargo no se produciría en el segundo caso.

El siguiente paso de los integrantes del Tribunal Supremo es analizar si en la relación laboral de estos colaboradores periodísticos concurren las notas de ajenidad y dependencia, las cuales constituyen la base de toda relación laboral de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores. Cuando hablamos de dependencia, tal y como el Tribunal Supremo ha señalado en múltiples sentencias, queremos decir que el trabajo realizado por  el empleado se lleva a cabo dentro del ámbito organizativo y directivo del empresario, pues aun cuando el trabajador tenga una cierta autonomía a la hora de ejercer su trabajo, lo hará siempre bajo las directrices del empresario y bajo las órdenes y normas que este establece. Por su parte, cuando hablamos de ajenidad nos referimos a que el trabajo se desarrolla por cuenta ajena, de modo que los frutos y los riesgos del trabajo recaen sobre el empresario. La conclusión a la que llega el Tribunal Supremo es que en el caso de los colaboradores periodísticos ambas notas concurren.

Respecto a la ajenidad de los colaboradores radiofónicos señala el Tribunal Supremo que:

“Hay un encargo previo del trabajo y mediante el concurso del colaborador en ciertos programas la empresa adquiere el fruto del trabajo de aquél y lo comercializa en espacios radiofónicos. Con palabras de la STS 16-12-08 , referida a un cronista, “la ajenidad de los resultados se pone de relieve en el dato esencial de que el demandante no realiza las crónicas informativas por propia iniciativa, con la finalidad de ofrecerlas posteriormente para su adquisición por un tercero”. En este caso la ajenidad se pone de manifiesto, como se ha indicado, en la participación del periodista en un programa diseñado y dirigido por la empresa de comunicación” . En efecto, ahí se manifiesta la “ajenidad en los frutos” (es decir, en los resultados del trabajo), pero también la “ajenidad en el mercado”: el periodista no ofrece el producto de su trabajo directamente a los clientes (los oyentes de la radio: la famosa “audiencia”, que es el mercado por el que compiten los diversos medios) sino a la empresa radiofónica que es quien hace llegar ese producto a dicha audiencia, al mercado

Por lo que respecta a la dependencia nos indica el Supremo que:

“Por lo que se refiere a la dependencia , en este caso ciertamente es atenuada, pues aunque podrían darse directrices sobre la participación del periodista, la libertad profesional que ha reconocido la demandada al contertulio -limitándose a fijar el tema del debate -no tiene por qué ser incompatible con la relación laboral. Así la sentencia del TS de 16-12-08 declara que “es irrelevante que la demandada no transmitiera instrucciones sobre el modo de realizar las crónicas, ya que el profesional de la información goza de un elevado grado de libertad a la hora de efectuarlas”. Pero en todo caso la demandada fija el tema a debatir y se lo comunica al demandante, y además éste debe participar en los días que se le señalen y en el horario de los programas en que interviene, circunstancias que denotan todas ellas la existencia del presupuesto de dependencia o integración en el ámbito de organización y dirección de la empresa. (…..) Y añade, también muy acertadamente, la sentencia recurrida: “Como dato relevante en cuanto a la concurrencia del presupuesto legal de la dependencia o inserción en el ámbito empresarial se ha de resaltar asimismo, frente a la libertad de las partes propia del arrendamiento de servicios, la continuidad, regularidad y permanencia de la relación a lo largo de muchos años, sin que en ningún momento se haya acreditado ni que la demandada dejara de contar con la prestación del Sr. Carlos Carnicero , ni que éste rechazara por motivos personales su participación en ocasión alguna” . 

Existe un tercer elemento determinante para poder hablar de una relación laboral, y esto es la existencia del salario, es decir, de un pago fijo y periódico, circunstancia que también concurría en el caso de Carlos Carnicero, al cual facturaba a la Cadena Ser una cantidad mensual siempre por la misma cuantía. Sobre este particular nos recuerda el Tribunal Supremo que:

“En cuanto a la retribución , el demandante percibía una cantidad fija y unitaria mensual por su participación en los programas ya indicados. La jurisprudencia no exige que la retribución sea fija y periódica, aunque ello refuerce la laboralidad de la relación, pero también se admite dentro del concepto de salario la retribución por resultado, o dentro del ámbito periodístico, por crónica realizada (….)”

Ajenidad, dependencia y retribución, tres elementos claves de toda relación laboral que concurrían en el caso de Carlos Carnicero, pero que  probablemente también están presentes en el trabajo de otros muchos contertulios, la gran mayoría no tan conocidos para el gran público. A todos los periodistas que soportan esta situación el Tribunal Supremo les ha brindado la oportunidad de poner fin al fraude laboral al que se encuentran sometidos.

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About Fabián Valero Moldes

Fabián Valero Moldes (Vigo, 1975). Soy Licenciado en Derecho y abogado en ejercicio desde el año 2006. Me dedico a la abogacía y la consultoría, y soy especialista en Derecho del Trabajo, Seguridad Social y personal al servicio de las Administraciones Públicas. Colaboro con el Departamento de Derecho del Trabajo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y del Trabajo de la Universidad de Vigo, pero también con medios de prensa nacionales y autonómicos y con editoriales especializadas como Francis Lefevre. Creo y defiendo que la Justicia es uno de los derechos fundamentales más importantes del ser humano. Si quieres localizarme escríbeme un email: fvalero@nexolaboral.com

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