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La reducción de contratos de Báñez favorecerá el fraude laboral

Comienza a ser habitual que el mes de agosto, coincidiendo con las operaciones salida y retorno de vacaciones, se convierta en el momento elegido por nuestros dirigentes políticos para modificar aspectos relevantes de la legislación laboral. Tal y como ya analizamos en este blog, el 3 de agosto se publicó por el trámite de urgencia la modificación del Estatuto de los Trabajadores en lo relativo a todos los procesos de negociación de carácter colectivo. Ayer, 29 de agosto, el gobierno anunciaba por medio de la Ministra Fátima Báñez un cambio radical en nuestro sistema de contratación laboral en la línea exigida por la CEOE. Este cambio supondrá la desaparición de múltiples modelos de contratos laborales, reduciéndose a únicamente cinco de ahora en adelante, en concreto el contrato indefinido, el contrato temporal, el contrato de relevo, el contrato en prácticas y el contrato para la formación y el aprendizaje.

Se ha discutido en las últimas horas si la Ministra se refería a una simple reducción de formularios o, por el contrario, a la modificación y reducción de los tipos existente de contratos laborales, inclinándome sin duda alguna por esta segunda opción. Si el objetivo del Ministerio fuera un simple cambio burocrático, reduciendo el número de formularios existentes, la noticia no se habría anunciado en sede parlamentaria. Del mismo modo, un simple cambio de formularios no habría sido acogida por la CEOE con el entusiasmo demostrado en las últimas horas, ni en los sindicatos con un recelo manifiesto. 

En consecuencia, la reforma anunciada por Bañez será de gran calado, provocando con ello una enorme bolsa de fraude alrededor del denominado “contrato temporal”, fraude que a diferencia de lo que sucede actualmente resultará mucho más complicado de atajar por vía judicial.

El Estatuto de los Trabajadores que aun se encuentra vigente regula lo que podríamos denominar como “contratos temporales” en su artículo 15, (si bien el nombre técnico sería el de contratos de duración determinada). En esta disposición se incluyen tres supuestos diferentes de contratos de carácter temporal: el contrato por obra o servicio determinado cuyo fin es la realización de una actividad con autonomía y sustantividad propia dentro de la actividad de la empresa; el contrato eventual destinado a satisfacer las circunstancias del mercado, la acumulación de tareas y el exceso de pedidos; por último el contrato de interinidad, destinado a cubrir temporalmente el puesto de trabajo dejado por otro empleado que tiene derecho a la reserva del puesto de trabajo. Como se puede observar, cada una de estas modalidades contractuales tiene por objeto satisfacer unas necesidades muy concretas del mercado laboral, de modo que su existencia constituye por si misma un mecanismo de control sobre los posibles fraudes y abusos que puedan producirse en la contratación, sobre todo si tenemos en cuenta que las indemnizaciones por fin de contrato son mucho más reducidas en el caso de los contratos temporales que en los contratos indefinidos. Es decir, la finalidad de restringir la utilización de los contratos temporales a supuestos muy concretos es evitar que de forma fraudulenta se acuda a esta vía para reducir las indemnizaciones en caso de despido o fin de contrato. Cualquier fraude detectado en una relación laboral temporal conduciría a que ese contrato se transformara en indefinido. Tal y como reconoce el artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores el contrato indefinido es lo normal y el temporal lo excepcional.

Ahora bien, ¿Que supondrá la existencia de un único contrato de carácter temporal? Pues en mi opinión traerá consigo las siguientes consecuencias.

1. La inmediata desaparición del contrato por obra, del contrato eventual y del contrato de interinidad, refundiéndose todos ellos en único contrato de carácter temporal.

2. La descausalización de esta nueva modalidad contractual, es decir, la difuminación en la determinación o concreción de las causas en virtud de las cuales se podrá emplear este nuevo contrato temporal.

3. La consolidación de la temporalidad laboral como norma general, probablemente mediante la firma de un único contrato temporal cuyo fin sea responder a diversas e indeterminadas necesidades laborales de la empresa, evitando con ello la concatenación de contratos temporales que hasta la fecha conducía a un gran número de improcedencias de despido.

4. La limitación del control judicial sobre los fraudes existentes en la contratación temporal. Toda descausalización y desregulación de la contratación temporal lleva aparejada la restricción del derecho a la tutela judicial efectiva y la limitación en el ejercicio de la potestad jurisdiccional por parte de los magistrados de lo Social.

5. El abaratamiento de los costes del despido por vía indirecta. Las empresas podrán extinguir el contrato temporal abonando una indemnización de 12 días por año trabajado en lugar de los 20 días por año que supondría acudir al despido objetivo. Al mismo tiempo, la identificación de las causas que han llevado al cese de la relación laboral resulta mucho más sencilla cuando se trata de contratos temporales que cuando hablamos de contratos indefinidos.

En resumen, y tal y como se dice en el titular, la reducción de contratos de Bañez favorecerá el fraude laboral.

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About Fabián Valero Moldes

Fabián Valero Moldes (Vigo, 1975). Soy Licenciado en Derecho y abogado en ejercicio desde el año 2006. Me dedico a la abogacía y la consultoría, y soy especialista en Derecho del Trabajo, Seguridad Social y personal al servicio de las Administraciones Públicas. Colaboro con el Departamento de Derecho del Trabajo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y del Trabajo de la Universidad de Vigo, pero también con medios de prensa nacionales y autonómicos y con editoriales especializadas como Francis Lefevre. Creo y defiendo que la Justicia es uno de los derechos fundamentales más importantes del ser humano. Si quieres localizarme escríbeme un email: fvalero@nexolaboral.com

2 Thoughts on “La reducción de contratos de Báñez favorecerá el fraude laboral

  1. Pepe Ruano on 06/10/2013 at 17:27 said:

    En la próxima reforma dejará de ser obligada la forma escrita para todos los casos. Bastará un solo modelo, el verbal.

  2. karina on 18/10/2013 at 20:53 said:

    Un contrato es muy importante al momento de ofrecer un trabajo, ya que en él quedan impregnadas las reglas horarias, de vestimenta, beneficios, restricciones, entre otras más que le son otorgadas a los colaboradores.
    Una empresa con malas intenciones de explotación laboral no realiza contratos para no tener que pagar prestaciones correspondientes al periodo laborado ni beneficiar a su personal ante lo que regule la ley laboral.
    Los invito a ser partícipes en qué tan objetiva debe ser la contratación de las empresas:
    http://noticiasrh.com/reconoce-usted-el-perfil-del-personal-requiere-contratar-para-su-empresa/

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